
Una prueba importante en la vida para conocernos a nosotros mismos como padres o conocer a nuestros progenitores, es el momento en el que se da por acabada la fase académica y los chicos se enfretan a la busqueda de empleo.
Este trance se torna en algunos casos mas delicado para los padres que para los propios hijos ¿Cómo es posible? Pues porque los padres no dudan en ponerse en...¿evidencia? pidiendo enchufes allí por donde pasan...Quien sabe si esto se quedará en esa generación que se forjó en el franquismo y que tiene como posos principales el amiguismo/enchufismo y la titulitis crónica o si será capaz de perdurar en el tiempo.
Queridos padres, a no ser que vuesa merced sea íntima de quien ponga la pasta en la empresa de turno, mucho me temo que vuestros adorados hijos tendrán que pegarse en entrevistas y selecciones de personal con el resto de mortales (siempre podeis montarles una empresita, eso si) Por cierto, ¿cuánto estais dispuestos a pagar por la ayudita? Desconozco si estais al corriente que aunque el precio no sea económico, en el universo favores los plazos de amortización suelen ser eternos... para si los quisieran las tan denostadas entidades bancarias!!!
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